bienestar

Deporte diario

El resultado de la actividad física habitual, comer saludable y descanso suficiente mejora la calidad de vida, aumenta el nivel de rendimiento (trabajo y estudio) y beneficia la salud y bienestar general; en definitiva, nos hace sentir mucho mejor. "Mens sana in corpore sano" decían los antiguos latinos.

La importancia del ejercicio físico

Los beneficios del ejercicio físico son evidentes, produce bienestar físico y psicológico, nos hace más resistentes a las enfermedades, reduce la ansiedad y la depresión, fortalece la autoestima y mejora el carácter, la confianza y el rendimiento mental.

Las personas que realizan ejercicio físico más de tres días semanales disminuyen en torno al 15% el colesterol, un 40% los triglicéridos y mejoran la capacidad cardiopulmonar porque consumen mucho más oxígeno, al respecto la Organización Mundial de la Salud señala que un aumento del consumo de oxigeno incrementa la calidad y esperanza de vida de las personas.

Asimismo la práctica del ejercicio físico incrementa los niveles de fuerza muscular y reduce las posibilidades de padecer trastornos músculo-esqueléticos, como el dolor lumbar, cada vez más extendido.

El actual modo de vida está llevando a la inactividad física y al empeoramiento de los patrones alimenticios. Y ambos van de la mano porque el ejercicio físico modera la respuesta del placer frente a la comida.

El ejercicio físico a partir de los 50 años

A partir de los 50 años la vida sedentaria puede ser la causa de una pérdida de masa muscular de hasta 180 gramos al año. Por eso hay que realizar ejercicios de resistencia para mantener el tejido muscular y funcionar mejor en la vida diaria. Lo mejor es asistir a un gimnasio donde un profesional con experiencia nos haga un plan de actividades personalizado.

Después de 18-20 semanas de ejercicios de resistencia progresiva, un adulto puede añadir más de 1.000 gramos de musculatura y aumentar su fuerza del 25 al 30 por ciento.

No importa la edad, se puede mejorar la fuerza con ejercicios progresivos de resistencia, incluso a los ochenta y noventa años de edad. Una buena manera de empezar es usar la propia masa corporal para hacer ejercicios, como: Ponerse en cuclillas, tumbarse y levantar las caderas, levantar las piernas, etc. Es recomendable el “Tai Chi”, “Yoga” o “Pilates”.

Después de acostumbrarse a estas actividades se puede hacer un entrenamiento de resistencia más avanzado, introduciendo pesas, máquinas y ejercicios que utilicen simultáneamente grupos de músculos y de articulaciones (piernas, pecho, remo, etc.).

He practicado deporte casi toda la vida y siempre me he inclinado por los ejercicios de cardio al aire libre (correr, marchar, nadar, bicicleta, etc.). Pero ahora, con los años, me siento más cómodo haciendo cardio asistiendo diariamente al gimnasio.

Nota: Este blog contiene opiniones, impresiones, experiencias y referencias personales. Si el lector actúa conforme a ellos lo hace bajo su libre decisión y exclusiva responsabilidad.

Web,s amigas