bienestar

Cáncer de vejiga

Me llamo Sergio y esta es mi experiencia en la lucha contra el cáncer en lo que respecta a la actuación de la sanidad, pública y privada, y la actitud que procuro mantener para afrontar la enfermedad y la que me gusta encontrar en las personas de mi entorno.

Me uno a la experiencia de mi hermano Jesús, autor de este blog, luchando también contra el cáncer, aunque en diferente localización del sistema urinario. Los avatares descritos por Jesús en otro artículo de esta web reflejan con detalle todo el proceso de la enfermedad en sí.

Mi contribución pretende ser distinta. Desde el ángulo del sistema sanitario y los profesionales que nos atienden y de la familia y personas del nuestro entorno que nos acompañan.

Durante diez largos años estuve visitando multitud de médicos de diferentes especialidades de la medicina privada, a través de Sanitas y Adeslas. Los síntomas iban en aumento hasta hacerse casi insoportables, eran dolores importantes en la ingle, necesidad de orinar cada 30 o 40 minutos con severas molestias y frecuentes estados parecidos a los cólicos nefríticos. Todo presagiaba algo grave en el sistema urinario, pero nadie conseguía llegar a un diagnóstico.

Hablando con unos y con otros desemboqué en un conocido especialista en la materia. Después de un año de pruebas las últimas mostraron posible cáncer. Me informó que se requería una rápida intervención en quirófano para determinar el grado. Pero era la última semana de Julio y se marchaba de vacaciones, por lo que "había que esperar a Septiembre"... Nunca llegué a entender por qué el galeno no me desvió a otro especialista para hacer tal prueba.

Yo no quería esperar, así que acudí a un afamado hospital privado de Madrid, donde tras realizar la bioxia se confirmaba un carcinoma en la vejiga y otro en el uréter izquierdo. Me propusieron quitar el uréter y riñón de inmediato, pues "eso dicen los libros" según manifestaba este nuevo urólogo. Si bien se podía hacer una prueba con un aparato de última tecnología para poder acceder al uréter y determinar el grado de malignidad del carcinoma y actuar en consecuencia, pero ellos no lo tenían.

Teniendo la documentación firmada con la aceptación de la intervención propuesta, y estando a la espera de la llamada para el día del ingreso, de forma desesperada acudí a un hospital público con la intención de pedir una segunda opinión. Sorprendentemente no solo conseguí la segunda opinión, si no que me recibieron y aogieron con los brazos abiertos, a pesar de estar desbordados de pacientes y no corresponderme ese hospital.

Hoy me encuentro muy recuperado. Después de un adecuado tratamiento de BCG y seguimiento con toma de muestras (7 bioxias) sigo conservando el uréter y riñón, ya que este hospital "sí tenía el aparato" para acceder a estos órganos y obtener la información necesaria para un preciso diagnóstico.

A lo largo de estos dos años, largos y difíciles, he sentido que determinados facultativos en la sanidad privada actúan por interés económico, por encima del interés y bienestar de los enfermos. Este ha sido mi caso, y no debe de reflejar y extenderse a toda la medicina privada, pero es muy significativo.

Sin embargo, gracias a la medicina pública, y más concretamente a los profesionales que me han atendido, sigo luchando contra el cáncer manteniendo los órganos. No estoy curado. Sé que me queda un largo camino por recorrer, pero estoy muy recuperado y con una gran ilusión de seguir ganando terreno a la enfermedad.

Sería injusto si no mencionara a las personas que han estado a mi lado en todo momento. Principalmente la familia. Y más concretamente mi mujer y mis dos hijas. Ellas me han acompañado en todo el recorrido. Y lo siguen haciendo con mucho cariño y amor.

Y como no, a mi hermano Jesús, gran apoyo también. La vida ha hecho que en un momento de mi enfermedad, le diagnosticaran cáncer de próstata, y los dos estemos pasando simultáneamente las enfermedades.

Quiero transmitir a todos los que lean esta resumida historia, la importancia de no hundirse y mantener una actitud positiva para afrontar el cáncer. Si alguno lo padeceis, no dejéis de hacer la vida que teníais, tanto profesional como personal, siempre que vuestro estado físico o tratamiento no lo impidan.

A los que no la tenéis, ofrecer vuestro apoyo, sencillamente haciendo lo que hacíais antes, pero estando a su lado con más intensidad que nunca.

Por último, rendir un gran homenaje a todos los profesionales que ejercen esta digna profesión con vocación. En la medicina privada y pública. En ambos colectivos los hay. Y vaya mi reproche a los que lo hacen pensando únicamente en su bolsillo.

 

Nota: Este blog contiene opiniones, impresiones, experiencias y referencias personales. Si el lector actúa conforme a ellos lo hace bajo su libre decisión y exclusiva responsabilidad.

 


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