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Golpe de estado del 23-F

Jesús Palacios en su libro "23-F El Rey y su secreto" revela que el 23-F (1981) fue un golpe de estado perpetrado desde el propio sistema para reconducir el "proceso de la transición" hacia nuevas vías democráticas de desarrollo político. Fracasó al impedir Tejero que Armada propusiera al Congreso el Gobierno de concentración que había sido consensuado previamente con los líderes de las principales formaciones del arco parlamentario.

No era una intentona de involución de militares ni de franquistas, como ha difundido la propaganda, sino de un "golpe de timón" sobre el sistema, que fue tramado, desarrollado y ejecutado desde dentro para la corrección del propio sistema.

Se pretendía vertebrar el Estado corrigiendo el proceso autonómico (Título VIII de la Constitución), neutralizar el término nacionalidades, cambiar la ley electoral para primar los partidos nacionales sobre los locales, atajar el terrorismo, corregir problemas del sector financiero, laborales, paro, etc. (Hay que convenir que la alegría con que se trataron algunos temas nos ha llevado a la situación de crisis política y económica en la que nos encontramos).

Los líderes políticos del arco parlamentario (excepto nacionalistas) llegaron a un consenso para acabar políticamente con Suárez, a quién se le había escapado el control de la situación política, y apoyar un golpe de timón, para corrección y ajuste de la democracia, con un gobierno de coalición presidido por el General Armada, por lo que de haber presentado el mismo Armada la propuesta en el Congreso habría sido aprobada.

Según Jesús Palacios el Centro Superior de Investigación de la Defensa (CESID) habría preparado la operación en dos fases. Primero llevar a cabo un supuesto inconstitucional, materializado con la toma del Congreso por Tejero. Y posteriormente Armada resolvería la situación postulándose con una propuesta de Gobierno de concentración. De haber salido adelante habrían dejado aislado Tejero, y Armada (y el Rey) habrían quedado como salvadores de la democracia.

Cuando Tejero se enteró de la composición del Gobierno de concentración se sintió engañado y utilizado y, finalmente, impidió la entrada de Armada en el Hemiciclo para realizar la propuesta. Viéndose frustrada la aprobación del gobierno excepcional formado por representantes del arco parlamentarios Armada informó a la Casa Real y se abortó la operación.

Comentario: Si realmente los líderes de los principales partidos coincidían en la necesidad de dar un giro político lo podían haber intentado dentro de la legalidad actuando con visión de estado (interés general). Está visto que no estamos por casualidad en esta crisis política, económica y social, y ahora "a perro flaco todo son pulgas". Negro futuro nos espera.

 

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